¿QUÉ ES UN MICRORRELATO?

 

El microrrelato es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuya principal característica es la brevedad de su contenido. El microrrelato también es llamado microcuento, minificción, microficción, cuento brevísimo, minicuento, etcétera.

Decálogo para escribir microrrelatos.

 

 

1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

 

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

 

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

 

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

 

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

 

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

 

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

 

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

 

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

 

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces. 

 

11. Por favor, incorporad en vuestras creaciones algún detalle, algún dato, concepto, etc., que demuestre que incorporáis en ellas algo que hayamos visto en la clase de Filosofía.

 

 

Fuente: Escuela de Escritores. (Menos el último punto que lo he añadido yo).

Ejemplo 1

El sueño de Demócrito (II).

 

                Sueña con átomos y vacío. Sueña con cuerpos abarcadores, sólidos, hermosamente simples, de fuerza ilimitada. Los sueña en perpetuo movimiento, los sueña con miles de formas y figuras. Infinitos.

                Y se alegra, en sueños, de la perfección del mundo, de la materia sutil que compone el universo. Y duerme su descubrimiento plácidamente.

                Otras noches, más oscuras las horas, sueña con el vacío también. Vislumbra regiones remotas; una aritmética extraña le acerca a bárbaras regiones desconocidas. En la noche que avanza siente, en sueños, el frío en la frente y en los labios.

                Más tarde se despertará del sueño o de la pesadilla. Y llorará desconsolado por una cifra ignota que sus labios repiten una y otra vez, sin sentido: 1986.

Y llorará, sin saberlo, al pronunciar una palabra desconocida para los griegos: Chernobyl.

 

(Por Antonio Martín).

 

 

 

EJEMPLO 3

 

 

ALIENACIÓN (A propósito del concepto marxista).

 

En la fábrica todos los sospechábamos. Al final nos lo comunicaron mediante una notificación desde RRNH (Recursos No Humanos). Con un lenguaje familiar (no obstante, está programado por uno de los nuestro), aunque no exento de melancolía, se justificaba lo esperado: “Hace tiempo que vuestro compañero no rendía. Llegaba siempre el último y se marchaba el primero. Durante la jornada no dejaba de mirar el reloj. Perdía el ritmo. Últimamente se quedaba absorto, mirando sus propias manos: sudaba, temblaba, se le nublaban los ojos, en fin, se angustiaba y no era por acabar a tiempo. Las cámaras no engañan. Lo tuvimos que llevar a la enfermería. El diagnóstico no dejaba lugar a dudas: leyó a Marx y le latía el corazón. Estaba alienado. Tuvimos que desenchufarlo”.

 

(Por Antonio Martín).

 

 

EJEMPLO 5

 

 

RAZÓN DE MI CEGUERA (A propósito del perspectivismo en Ortega).

 

 

Miro un ojo que me mira, pero no es ella. Bajo la mirada, intento escapar de esos ojos verdes, pero en el suelo hay otros ojos que me miran. Los miro y hay algo aterrador en ellos, como mira un reo condenado de antemano. Miro ahora al cielo y aunque las nubes lo van ocultando, en un juego liviano, los veo ahí, quietos, trascendentes, observándome impúdicamente como cuando era niño. Decido cerrar los ojos, todo es oscuridad. Pero no puedo escapar: mis ojos me están mirando. No tengo otra opción, he de arrancármelos.

Ejemplo 2



Tomateló con filosofía.

(A veces bastará con cambiar algo en un texto clásico de la Historia de la Filosofía). 



Yo, que lo sufro, quisiera pensarlo como falso, pero sabiendo que esta afirmación: “Tengo hambre, luego existo” es tan cierta, que nunca podrán rebatirla ni las mejor argumentadas sospechas de quienes gozan de estómagos agradecidos, pienso que podré adoptarla, sin escrúpulo alguno, como la base principal de mi filosofía.

 

 

(El texto pertenece a Gotzon).

 

 

 

 

 

 

 

EJEMPLO 4

 

 

RESPUESTA A TODAS LAS PREGUNTAS. (A propósito de Verdad y mentira en sentido extramoral, de Nietzsche).

 

Y concluyó:

-Por ejemplo, ¿Qué es entonces la democracia?

Respuesta: “Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes”.

Aquí hizo una pausa, como un paréntesis con tres puntos suspensivos y sentenció:

-”Monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal”.

 

(Sustituya el escéptico lector cualquier palabra o concepto en el término subrayado).

 

 

 

 

EJEMPLO 6

 

EL VIAJERO (A propósito de Wittgenstein y una de las tesis del Tractatus: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”).

 

Todo me habla. He recorrido todo nuestro planeta y aprendí su lenguaje. He paseado sobrecogido entre las brumas del Monte Sanqingshan para deletrear la hondura y la paz. Dejé mis huellas en ferrosos senderos que las olas de piedra surcan caprichosamente y me fue revelado el secreto del azar. He podido tocar una cascada de sangre en la Antártida y sentir todo el frío que exhala del glaciar como una llamada de auxilio. En las noches de Mauritania encontré las palabras que lee el ojo del Sahara. En fin, he conocido todos los caminos, todos los tópicos que nombran el quehacer diario tanto de amaneceres a orillas del Lago Villarica como en los atardeceres vulgares de mi pueblo natal.

 

Pero ahora, cuando mi viaje ha acabado, y sólo me queda un paso, me he quedado mudo y callo, inevitablemente, en este punto y final.


EJEMPLO 7

 

IMAGINA UN DEMONIO DICIÉNDOTE QUE ESTA VIDA RETORNARÁ ETERNAMENTE (A propósito del Eterno Retorno).

 

Dibuja un círculo. Sobre él dibuja otro y otro y otro... Contestó sí a la pregunta del demonio, y no puede dejar de preguntarse: “¿Por qué dije sí?, ¿por qué dije sí?, ¿por qué dije sí?...

 

 

EJEMPLO 8

 



PARA UNA TEORÍA DEL PAÑUELO. (A propósito de Heidegger y su “estar arrojados al mundo”).

 

"Cuando llegas, nadie te pide permiso...".

"¿Y qué?”, me objetaras. “Ni a ti ni a nadie, no te quejes. La vida es así, acéptala. Y ya que estás aquí, vive, disfruta cada momento, viaja, siente, ríe, llora... ama, si puedes”, y lo dirás con sinceridad, pero también como convenciéndote a ti mismo.

Y no te falta razón, lo reconozco. “Lo jodido, lo realmente lastimoso -me digo para mis adentros-, es mi condición de pañuelo, mi existencia de usar y tirar”.

EJEMPLO 9

 

LA SUERTE DE LOS MONTAIGNE (A propósito de algunos avatares genealógicos de Michel Montaigne).

 

El pescadero Eyquem no deja de aumentar su fortuna. Pronto dejará el mar y se adentrará por los dominios del castillo. El arzobispo de Burdeos es exigente, pero al final lo convencerá. Por fin dejará atrás el ruido desesperante de las olas y en el futuro rubricará sus negocios con el ostentoso Sieur de Mointange . Quizás, imagina, algún descendiente (no su díscolo hijo) sepa encontrar utilidad a esta habitación de la segunda planta de la torre, un amplio despacho con biblioteca incluida. Un espacio donde pensar en silencio.

 

Imagina el viejo pescadero otras vidas, y acierta.

 

Ese preciso lugar contendrá una amplia y luminosa biblioteca. Y su techo se cubrirá de vigas e inscripciones latinas y griegas, muchas consagradas al escepticismo. Pero una de ellas, en el ala este, oculta un homenaje postrero que recuerda a su bisabuelo, pues huele a sal y viento en las velas: MORES CVIQUE SVI FINGVNT FORTVNAM, “a cada cual la fortuna que su carácter le forja”.

 

 

EJEMPLO 10.

 

EJERCICIOS DE FORMALIZACIÓN I O ESPERANDO LA LLUVIA.

 

 

 

El triste profesor señala la actividad I. Reza así:

 

 

1. Resuelva el siguiente ejercicio de formalización, donde

 

 

p: Llueve.

 

q: Yo tengo miedo.

 

r: Ella vendrá.

 

s: Me dará un abrazo sincero.

 

 

 

  1. p Λ q

  2. p → (r Λ r)

  3. q → ┐s Λ (p V ┐r)

  4. r ↔ p

  5. (r V ┐r) Λ p

  6. p Λ q Λ r

  7. r Λ ┐q

 

El alumno audaz, finalmente, escribe en su Cuaderno de Clase:

 

 

Solución:

 

 

  1. Llueve y tengo miedo.

  2. Si llueve entonces vendrá y me dará un abrazo sincero.

  3. Si tengo miedo, entonces no me dará un abrazo y llueve o no vendrá.

  4. Vendrá si y sólo si llueve.

  5. Vendrá o no vendrá y llueve.

  6. Llueve y tengo miedo, pero vendrá.

  7. Vendrá y yo no tengo miedo.

 

 

 

El alumno audaz se levanta y se dirige a la mesa del profesor. Le muestra el ejercicio. El profesor escribe, en rojo: 10.

 

Le entrega el Cuaderno de Clase al alumno audaz. Deja de sentir miedo.

 

Descárgate el decálogo.
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